La revista electrónica de Los Cabos
       La revista electrónica de Los Cabos

Venden pescado barato como de alto valor y ganan hasta 1000% más



La falta de vigilancia por parte de las autoridades federales y la no aplicación de herramientas que permiten garantizar la trazabilidad de las especies de pescados que se comercializan a través de supermercados, mercados y restaurantes ha generado que especies apreciadas en el mercado sean sustituidas y se vendan hasta 1000% arriba de su precio. De acuerdo a la investigación GatoxLiebre de la organización internacional Oceana, esta falta de supervisión provoca que especies como bagre que cuestan 53 pesos por kilo se vendan como huachinango hasta en 600 pesos (1132% más); el basa de 53 pesos al pasar como mero se vende hasta en 579 pesos (635% más) y la tilapia de 103 pesos a 461 pesos (447% más). El estudio detectó que 31% de las casi 400 porciones de pescado analizadas en restaurantes, supermercados y pescaderías en Ciudad de México, Mazatlán y Cancún, no correspondían con el nombre de venta. El pescado más sustituido fue el marlin con 95%, seguido por la sierra 89%, el mero 87%, el huachinango 54% y el robalo 53%, indicó en rueda de prensa Renata Terrazas, directora de campañas de transparencia de Oceana México. Destacó que la investigación registró la venta de al menos 21 especies amenazadas y casi amenazadas, de acuerdo con la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Estas muestras, que incluyen cinco especies de tiburón y varias especies de peces y anguilas, representan el 11% del total del estudio. “Los resultados del análisis de las casi 400 muestras provenientes de tres ciudades nos dicen que todos los días cientos de consumidores en México piden una especie y reciben otra”, expresó Renata Terrazas. Explicó que, comparativamente, los niveles de sustitución en las muestras analizadas fueron menores en supermercados (17%) comparado con restaurantes (34%) y pescaderías (36%). Sin embargo, fue en los supermercados donde se registraron peores prácticas de sustitución y hasta de fraude, donde productos baratos son vendidos al público con el nombre y precio de productos caros. Por su parte, Pedro Zapata, vicepresidente de Oceana México, manifestó que “los resultados de la investigación son una fotografía de los patrones de comercialización del pescado en la Ciudad de México, Cancún y Mazatlán en donde no hay certeza sobre lo que nos estamos comiendo”. Casi 60% de la sustitución se dio por un producto de menor valor. Resaltan los casos del mero, robalo y huachinango, que fueron comúnmente sustituidos por basa, tilapia o raya. El 40% restante tuvo una sustitución por un pescado de similar valor, pero menos conocido”, detalló. Los directivos de Oceana aseguraron que las deficiencias en la cadena de custodia y comercialización de pescado permiten que exista la sustitución de especies, y abren las puertas para la comercialización de la pesca ilegal. Oceana señaló tres acciones que el Gobierno de México puede tomar de inmediato para empezar a corregir este problema: reglas de mejor etiquetado para los productos del mar, que le den a los consumidores la información que necesitan; una norma obligatoria de trazabilidad en los productos del mar, que informe sobre el camino que recorren del mar a la mesa; y una lista oficial de los nombres con los que está permitido llamar a las especies de peces y mariscos que consumimos en México. Aunque el estudio sugiere que, en general, existe un 30% de sustitución en las especies de pescado en México, los análisis realizados no permiten distinguir cuáles son las causas detrás de la sustitución de especies, tampoco si dicha sustitución es accidental o intencional. Con la información generada, tampoco es posible determinar en qué punto de la cadena comercial ocurrió la sustitución de especies en las muestras. La investigación de Oceana, que es la primera de su tipo a esta escala hecha y publicada en México, usó el método de identificación genética de ADN para examinar en laboratorio las muestras de pescado tomadas de133 establecimientos. Se determinó que existía una sustitución de especies cuando el nombre común identificado genéticamente era distinto del nombre común con el que fue vendido.

Con información de Imagen Agropecuaria. Sandra Ricco