La revista electrónica de Los Cabos
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Tijuana San Diego

Por: Sandra Ricco



El norte de nuestro país tiene atractivos locales entre Baja California Sur y Norte; es la Viña Mexicana.

Es hora de la vendimia, el culto y respeto a la tierra que da un fruto sagrado para las culturas mas antiguas y sofisticadas por Educadas.

Porque la fiesta de la uva empieza ahora, vamos a Tijuana y de ahí a Ensenada; luego quizá hasta San Diego para entrenar al arte Snob también nuestro. 

La comida excelente en Tijuana es uno de sus grandes logros, un hallazgo en la comida del mar al grill y al agua quina con vegetales verdes que recuerdan la esperanza perdida.

Llegar al Aeropuerto Internacional de Tijuana es sentirse en primer mundo...antes de "trocar" calles sin pavimento...sí, aun. Y desde los cerros se puede ver la línea que compartimos entre amor y odio con EE.UU.


Justo es desde Tijuana ciudad, que se invita al progreso a hora y media de carretera suficiente para llegar al Valle de Guadalupe, muy cerca de Tecate, donde puede apreciarse la costa de Toda Baja California rodeada por viñedos cada vez mas cuidados y montañas grandiosas que dan deliciosos Mejillones de nuestro Mar que van a todas las mesas encumbradas: las que lo saben valorar.

La ruta indica...pero tomamos a la inversa y vamos de Casa de Doña Lupe hasta el Camelia Tea Shop...hoteles y establecimientos nuevos con diseños contemporáneos y cúbicos llaman la atención. Nos acompañan nuestros vecinos Californianos que entienden bien el inglés.

Así...Las Rutas son variadas, lo mejor es agarrar camino y hacerse al andar para disfrutar de maridajes espontáneos...con vino o leche de cabra blanca. 


Detalle a detalle nos explican los orígenes de la uva y su desempeño por estación, el recorrido por los viñedos celestiales hasta que se sirve en la copa, y claro en que tipo de copa! Así empieza la cata de vinos...y la platica de Geopolíticas fallidas...de Justicia prometida.

De deslealtad.

Californias...

Eco Destino y amor por lo natural como dice una de las veteranas del lugar: Doña Lupe, que hoy ofrece una de las comidas mejor servidas en la región de Guadalupe y que recuerda con añoranza cuando hace 50 años decidió quitar el trigo y emprender la uva.

Orgánico su paisaje y su día a día, porque se encuentran encurtidos y mermeladas de tomate y chiles rojos, de rosas, vegetales de la estación a la leña.

La ruta marca Los Naranjos... pues para allá vamos le dije a mi importante acompañante. Los Naranjos forman parte de Santa Teresa y sus viñas de días al campo y codorniz.

El gusto por lo original y propio es sello regional, y también abundan las selectas cenas a lo "petite comité" con cavas de enormes proporciones y senderos que invitan a ascender a sus nuevas construcciones de hostelería, como el desayuno de hoy al medio día.

Diferente...porque estos espacios reconfortan el alma, permiten hacer espacio mental y físico, y por fin...respirar sobre el atardecer dulce que nos avisa lo que vendrá.

Sensual porque el sitio es ideal para mantener la mente, el espíritu y el vino a temperatura perfecta en un sitio inhóspito y volver al cuerpo y a la vida.

Recomendable es llevar un auto adecuado, porque las distancias son largas y el terreno empedrado...Pero es la brisa del mar que mantiene a raya cualquier dificultad...el lema de los empresarios es "confort y naturaleza".

La mayoría del mobiliario para arquitectura está hecho por artesanos de la región, y es esta suerte de poder disfrutar en una banca comiendo queso en las manos creadoras del artista escultor en un ambiente sencillo y elegante. Que ofrece ver el entorno desde el exterior.


Porque Valle de Guadalupe ofrece apoyar como Misión el desarrollo sustentable que implica el consumo de lo propio y disfrutarlo.

Un viaje Fronterizo.

De Maquilas de algodón y mezclilla bien hechas.

Delicioso como el aceite de oliva joven que ya se cosecha y sorprende al paladar por maduro.

Como estás galletas Paceñas recién hechas, que se deshacen en un sueño hecho realidad sin tener que cruzar el Atlántico o el charco de a lado.