La revista electrónica de Los Cabos
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Cataratas de Niágara

Por: Sandra Ricco

 

 

 

El viento que trae la brisa del río Niágara me lleva a un ultramar ilimitado que llena completamente los sentidos de un placer físico y espiritual que tengo en mi memoria como un símbolo de Canadá.

Estamos en el condado de Niágara, del lado de Canadá en la frontera con USA, del que te escribí en la anterior entrega llamado “Las Cataratas del Niágara”.

Piso tierra entre Ontario y Nueva York. Qué emoción presenciar una frontera que la naturaleza impuso con su belleza.

Estas dos ciudades de países distintos, pero socios del tratado de libre comercio con México,  están compartidas en plena frontera de forma civilizada. ¿Cuál será el secreto? Simplemente entre ellos no hay desigualdad. Hay respeto. Cuando hice mi tesis sobre el TLC no sabía de esto.

Vamos… La frontera es un umbral que hay que pasar. Estremecedor es el sonido constante y acaudalado del agua que parece ilimitada… Es un sueño, pues se dé cierto que el agua se está acabando en la tierra.

Recibe en el Norte Bridge Street, su barrio financiero dónde está la estación de trenes. Al Oeste se encuentra Lundy’s Lane que va hasta Clifton Hill la calle más bonita del estado asegura en turista de lado. Y si, aunque estridente de vez en cuando.

Naveguemos…

Es hora de tomar el barco de la Maid of The Mist con expertos en el arte de acercarte lo más  posible a las cascadas sin ser sumergido.

Llegamos entonces al embarcadero de Clifton Hill, y es  básico llevar impermeable a toda prueba.

La humedad está en todas formas, la brisa baña suavemente mi cuerpo aún sin haber zarpado.

A saber…

Que las abundantes aguas del río Niágara se precipitan chocando en un acantilado, esto da equilibrio a Lagos Erie y Ontario que se unen al río y así creo crean tres cascadas: la Ontario, la Nueva York, y la más pequeña: Velo de novia.

Espectacular…  las cataratas forman una herradura con 800 metros de ancho por 50 de alto y por lo tanto, las formas que se insinúan en el agua son de colección.

Interesante  es, que hay compañías nacionales hidroeléctricas  que transvasan parte de las aguas para que funcionen sus turbinas por eso las  cuidan.

La fuerza del agua siempre estremece y hace recordar el mito de la furia de Neptuno, la balsa donde estamos  parece voltearse pero increíblemente sigue su cauce.

 

Las Cataratas están llenas de fuerza, empuje que  nos guía Hasta Old Scow  justo en el borde, donde, atrapada en medio del acantilado donde chocan las aguas, está la balsa que se estrelló en el verano de 1918.

A saber… que los cabos se rompieron cuando la balsa estaba siendo remolcada, así cayó hasta los 750 metros del borde de las cataratas.

Sorprendente fue que sus dos ocupantes se salvaron al quedar encallada.

Así, Mientras navegamos repaso las atracciones cercanas como sus museos. Hoy Ninguno me satisface más que esta realidad al aire libre.

Las risas, gritos y emociones a bordo del barco son para una obra de teatro, pero eso sí, todos sonreímos y nos cuidamos… la emoción y miedo de este paseo nos une.

Imperdible

Las áreas naturales en Canadá  son tomadas  como un asunto de estado, y se nota, si volteas veras que  eres parte de una escena llena de vida silvestre y en equilibrio con la industria y la ciencia… con la educación.

Justo a 7 kilómetros de las Niágara cuesta arriba está una pequeña reserva natural llamada Glen  con siete senderos diferentes con árboles entre rocas y acantilados.

Este verano les aseguro que uno de los más hermosos jardines es de de las 2000 rosas.

Estamos en el parque botánico  a 10 minutos de las sinuosas aguas, es imperdible pues aquí  se preserva un invernadero de mariposas en una frondosa flora tropical donde se conservan y procrean. Michoacán debe tomar nota.

Porque…

“La frontera nos suspende en forma definitiva entre los unos y los otros” dice el maestro Marc Augé

Así que me animo  a ir hacia el pueblito Kitchener, llamado  así en honor al general Británico que combatió en la primera guerra mundial.  Aun así… los lugareños le llaman de cariño Berlín, desde que en 1820 se asentaron inmigrantes alemanes.

Sobre la 80 Queen Street  saboreamos  frescas salchichas artesanales con chucrú y deliciosas cervezas de fina cebada.  A pasear.

La reserva de finas legumbres cosechadas aquí  abastece a las comunidades de al lado como la menonita, gente de esfuerzo que cada año durante 9 días organiza la fiesta tradicional  Oktoberfest.

Se siente la energía de la frontera donde la fuerza implacable de la creación se impone… haciendo que dos naciones respeten la libertad de tránsito.

Pero sobre todo un acierto, porque hacer turismo es un acto de libertad, que genera felicidad y derrama económica para los pueblos, así como salud mental.

Vamos sobre aguas aún más azules y hasta la península hecha reserva natural para la siguiente entrega.

Constante y de gran fuerza es el ánimo optimista de los lugareños inspirados seguramente por las tres fuentes naturales que tienen de frente. Más emoción…

Nos aproximamos ahora y de última hora, aún más a las cataratas del Niágara, gracias a la Great George Adventure a través de un cañón, en un ascensor y un túnel que conducen a un mirador sobre el río, un lugar de los más peligrosos del mundo. Me dice él en Francés, ¿vienes  de México,  Sandra? Entonces no tienes miedo.

Varias culturas aseguran que el paso de la vida a la muerte también es una frontera y me recuerda la canción de la llorona pero con Chavela Vargas.

Existe un punto sin retorno, donde en un funicular nos lleva sobre el río Niágara justo donde da un golpe de giro a 4.5 km río abajo, y el remolino que genera es uno de los tramos fluviales más letales de Norteamérica.  Una frontera natural y un contraste.

Continuará…