La revista electrónica de Los Cabos
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Biarritz: trufas, vino, golf y mejillones

Por: Sandra Ricco



Es domingo; Música de Jazz se escucha afuera de la catedral frente al mar; es el festival de Jazz que se ha instalado ¡dentro del Kiosco! como si recibiera a los turistas, o los que vamos de paso. Cultura en todas sus expresiones: trufas, vino y golf es posible en un solo destino: Biarritz.

 
Situada en Aquitania, en los pirineos Atlánticos muy cerca de Bayonne y a sólo 40km de San Sebastián, España; Biarritz es parte del legendario País Vasco francés. Después de recorrer parte de la exuberante región 33 de Gironde, como apunté antes, se abrió la puerta a varios caminos, la mayoría muy ligados a la Francia más conservadora y auténtica: menos del snob francés y la parte más humana e intelectual rodeada de naturaleza y tradición. Fascinante.

Será por eso que hay muchos niños locales y turistas, que llenan de energía y más luz el lugar, que padre.

El clima es benevolente cuentan los residentes que es como si el verano se hubiera extendido, hay mucho sol, será el cambio climático... también, y en pleno septiembre aún con vientos fuertes de vez en vez hay una temperatura de ¡32 grados! Solo al atardecer el viento fío del Atlántico empieza a sentirse, pero nadie se raja, todo está en movimiento y su economía también.

Un ambiente de fiesta, locales y visitantes reunidos en las plazas conversando, unos tomando vino y mejillones, o filete miñón... o pato, otros un cafecito mini por la crisis. Pero siempre con muy buen ánimo, pareciera que se inspiran unos a otros... y de rebote todos empujan a consumir al turismo aunque sea un helado, pero todos saliendo y haciendo del pueblo cosmopolita que se descubre al paso... el gran Biarritz Internacional.

Aquitania es como su geografía; interesante, tal como la nuestra, es motivo de estudio, donde también hay cabos, paisajes de campiña, dunas a lo largo de la costa del País Vasco y sus cuevas de Périgord.

Es el Cabo de Saint Martín ubicado en el faro que muestra la línea que divide desde la Gironda hasta Anglet pasando por la gran Playa donde se encuentra el casino abierto desde 1901 donde no tuve el gusto.

Rodeada de acantilados fue descubierta por Víctor Hugo, esta ciudad cuando era un pueblo pesquero y ballenero, él ya pronosticaba con mucho pesar que se volvería un balneario prospero pero sin ballenas.

Ballenas que emigraron a aguas más amables y paradójicamente siguen siendo el símbolo histórico que promueve el lugar tanto como su Palacio y Capilla Imperial: La Chapelle Impériale, algo recargada, llena de azulejos preciosos quizá traídos de Portugal con la exuberancia y el derroche de la época.

Cuenta la historia que Napoleón III enamorado de la española Eugenia de Montijo, su mujer en 1854 le mandó construir un palacio como regalo y señuelo de su amor el famoso Du Palais ícono de la Hotelería Internacional... y de ¡Guerlain! a donde llegan también políticos mexicanos a veranear y hoteleros de Los Cabos para saber qué hay de nuevo. Ahora L´Hotel Du Palais es un Imperial Resort (sobre la playa, algo no común en Europa) muy concurrido por españoles asiduos y personalidades excéntricas.

Biarritz es un Balneario que fue menos democrático en sus inicios, pues sólo Reyes y acaudalados tenían acceso, aún cuando su origen fue absolutamente pesquero y campesino, algo que hoy por fortuna se respira en todas direcciones y bolsillos... algo totalmente inesperado y claro ¡muy afortunado! Museos con entrada gratuita como el del Chocolate ¡Que suerte!

En una cuidada construcción art decó frente al mar y acantilados se yergue el Museo de la Mar con impresionantes acuarios que incluyen tiburones e historia marítima. Si, Biarritz vive de cara al mar.

Por mucho tiempo he sabido por reportajes nada culturales de este lugar, siempre se promueve el lujo, con referencias sólo al valor monetario, dude en detenerme en esta ciudad, pero pensé que como siempre los prejuicios son eso... anticulturales en sí.

¡Sorpresa! habitación confortable en una casona antigua recientemente restaurada a 4 cuadras de la playa con desayuno e Internet (menos de mil pesos). ¿Que qué? La experiencia hotelera, organizada y controlada a un precio justo; sin igual, por algo Francia ostenta el primer lugar mundial en Turismo. Y claro, lleno... pero de turismo que en general aprecia la cultura que es gratis y el mar, al que cuidan más.

Relajados, educados (nadie te ve feo si sólo tomas un jugo o café) y muy tradicionales algo que resulta extraño si sólo vemos la parte lujosa del Pueblo... hay que ver su alma.

Un Balneario tan bien establecido y equilibrado donde no se cobran tarifas injustas y nada es tan caro como parece, hay para todos los bolsillos y además festivales culturales que recorren varias ciudades cercanas.

Visitar los pueblos aledaños como San Jean de la Luz y Bayona para entender una cultura desconocida es fundamental.

A ella, a Eugenia de Montijo le encantaba bañarse en estas aguas que entonces se consideraban terapéuticas adquiriendo fama por todo Europa que aún hoy conserva.

 
Una cultura que celebra el arte, el romance, el disfrute de la vida... Leyenda que se construyó sobre Biarritz como Du Palais, efigie de esta espectacular playa surfista, con lo cual empieza la historia de un pueblo con herencia, al que nada más le falta su símbolo mas emblemático: las Ballenas.

¡A cuidar las nuestras!