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Hidalgo, Tierra de Duendes

Por: Sandra Ricco


Estamos a 2,712 metros sobre el nivel del mar en el estado de Hidalgo México. Imperdible pasear por Mineral del Monte, sitio de tradición minera que trajo a Inmigrantes Ingleses en el siglo XIX.

Lo anterior se ve reflejado en mucho de su arquitectura, y en la actitud de vocación turísti-ca de los pobladores más audaces.

Mineral del Monte también es un parque preservado y verde, sus alrededores invitan a pasear sanamente.

Vamos de avanzada… Luego de comer los deliciosos pastes, comida tradicional herencia gastronómica inglesa con ingenio local, estamos ahora en Huasteca de Ocampo, colindante con Mineral del Monte, donde se encuentra Mineral el chico.

Un área geográfica de 77.10 kilómetros cuadrados. Místico…

Porque la neblina del clima que nos cubre es como estar en escena de un cuento. Las cabañas de madera nativa están dispuestas para alojarnos.

Muy temprano, iremos en bicicleta en recorrido por la montaña al que llaman el bosque de los duendes.

Hace frio. Vamos a arroparnos. Se siente enorme el entorno verdoso, huele a encino, oyamel y ciprés, sus árboles sagra-dos.

Es hora de dar un tour por el bosque que aseguran es mágico en un terreno que parece encantado.

Vamos por el conocido Sendero Silvani que nos lleva a cruzar por cinco niveles sobre el bosque lo que se cree cada una representa las costumbres que -a saber- tienen estos mini seres míticos.

La naturaleza al paso muestra algunos indicios de la existencia de estos seres, nos asegura nuestro guía.

Encuentro un Peral, saboreo uno de sus frutos, aunque contagiada por el ambiente mágico podría estar envenenado.

Encontramos madrigueras, arboles de miles de años con agujeros profundos… Con plantas colgantes que la hacen como de cuerdas. ¿Será que en ellas juegan? Anochece. La neblina de nuevo esta presente y hay que partir como una regla a riesgo de perderse y desfallecer.

Las atracciones naturales en Hidalgo son extraordinarias, como sus aguas termales y sitios relajantes de curación.

Atracciones que nos invitan a unas grutas fantásticas en el pueblecito Ayala, aquí muy cerca, eso sí con paisaje contrario, al ser desértico.

Llegamos a las grutas de Xoxafi. Ubicadas en el municipio de El palmar, en Santiago cerca de Actopan, Yacen estas grutas Xoxafi que, en Otomí, quiere decir “donde cayó el trueno”.

El paisaje es un bosque de coníferas que finalmente nos obligó a despedirnos de los duen-des, pues es otro ambiente, de cactus y semidesierto, territorio de cavernas preservadas por ejidatarios que resguardan el lugar.

Donde es posible sumergirse al centro de la tierra en un recorrido de 700 metros y encon-tramos a diferentes rocas, sus formaciones extraordinarias, y bóvedas. Una expedición de dos horas.

Vamos ahora al cielo… la experiencia en tirolesa no puede esperar, son 400 metros sobre el verdoso bosque.

Late fuerte el corazón luego de tanta emoción entre duendes y estalactitas. O será la pera del otro día.

Es la hora. Despide al amanecer un sol grandioso que marca el nuevo sendero, siempre hacia la luz. Y el recuerdo de ayer queda como un obsequio que parece un sueño. Donde descubrí Nopala, un pueblo fantasma…quizá ahí habiten los duendes y las ánimas.